BERNARDO STAMATEAS NOS ESCRIBIO. Como pelear por tu familia‏

 

Te enviamos nuestro Mensaje de Éxito del día 16/8/2012
Cómo pelear por tu familia
por Bernardo Stamateas

Marcos 14:50-52 Entonces todos lo abandonaron y huyeron. Cierto joven que se cubría con sólo una sábana iba siguiendo a Jesús. Lo detuvieron, pero él soltó la sábana y escapó desnudo.

A Jesús lo van a arrestar, huyen todos, literalmente desaparecieron y queda un muchacho joven tapado con una sábana. Era la madrugada, se ve que escuchó el barullo de los soldados que iban a agarrar a Jesús, se levantó de la cama, agarró la sábana, se tapó con la sábana y fue a ver qué pasaba. Y seguía a Jesús. Y todos huyeron y los soldados romanos le tiraron la sábana y el muchacho salió huyendo desnudo.

Hoy toda mi familia va a salir de lo malo para entrar a la bendición.
El primer principio que te quiero enseñar es honrar a nuestros padres. Dios le dio los diez mandamientos a Moisés. Los primeros cuatro eran relación con Dios, no tendrás dioses delante de mí, no te harás imagen de mí y en el quinto mandamiento dice, honra a tu padre y a tu madre, y después siguen los mandamientos, pero ahora es con respecto a la gente. No robarás, no cometerás adulterio, etc. O sea que en el medio de los cuatro primeros mandamientos, en el quinto dice, honra a tu padre y a tu madre. Después vienen los otros cinco.

En el medio dice, honra a tu padre y a tu madre. ¿Por qué puso en el mandamiento quinto honra a tu padre y a tu madre? Porque el que sabe honrar a los padres, sabe llevarse bien con Dios, manejar el mundo espiritual y sabe llevarse bien con la gente, el mundo emocional natural.
Honrar a los padres quiere decir hacer las paces con los padres, quiere decir perdonar a los padres, quiere decir, Señor, si aprendo a caminar en paz con mis papás, voy a poder manejar los mandamientos divinos sobrenaturales y voy a poder manejar los mandamientos naturales.
A los diez mandamientos, ¿en qué número les dijo honra a tu padre y a tu madre? En el quinto. Dice, honra a tu padre y a tu madre. ¿Pero cuándo le dio los diez mandamientos a Moisés? En el desierto. ¿Y los papás qué hacían con sus hijos en el desierto? Nada. ¿Les daban comida a los hijos en el desierto? No, porque Dios le mandaba maná. ¿Les daban zapatos los padres? No, porque se los hacía crecer Dios. ¿Les daban ropa nueva? No. O sea, en un contexto donde los padres no le daban nada a los hijos, Dios les dice, honra a tu padre y a tu madre.

Porque tenés que hacer las paces con tus papás, sin importar si te dieron o no te dieron, si te bendijeron o no te bendijeron, honra a tu padre y a tu madre. Alguna gente dice, no puedo honrar a mi papá, a mí me abusó, a mí me maltrataron, a mí me abandonaron. Pero Dios les da eso en ese contexto, donde los padres no le dieron nada, porque Dios dice, si querés recuperar a tu familia, tenés que perdonar, tenés que honrar, tenés que reconocer. ¿A quiénes, si los papás no les dieron nada? A los que te dieron la vida.
Tus padres naturales y espirituales son los que te dan vida. Y tenés que aprender a honrar al que te imparte vida, no diciéndole, papá, mamá, papito, sino honrando, diciendo, me han impartido algo de vida, yo honro a esa persona. Y si mis padres me impartieron la vida, con eso me alcanza para honrarlos.

Honrar a los padres. ¿Hiciste las paces con tus papás, estén vivos o no? ¿Has hecho las paces con ellos, los has perdonado, los has soltado de tu corazón? ¿Has sabido reconocer delante de Dios y de ellos las cosas buenas que te han dado? Porque dice que este es el único mandamiento con promesa.
Honra a tu padre y a tu madre para que vivas muchos días. O sea que si honramos a nuestros papás, la recompensa es vivir muchos años. ¿Por qué? Porque cuando los hijos en el desierto cuidaban a los papás viejitos, ¿qué tenían que invertir en los papás? Tiempo, y Dios le dice, hijo, si invertís tiempo para cuidar a tus papás mayores, yo te voy a pagar con larga vida, con más tiempo. Todo el tiempo que hayas invertido en perdonar, en amar, en honrar a tus papás, hayan hecho lo que hayan hecho, Dios te lo va a pagar con larga vida.

¿Y eso que quiere decir? No quiere decir, ah, mis papás eran geniales, cuando tus papás te lastimaron. Quiere decir, sé que me lastimaron, sé que me abusaron, me hubiese gustado que mi mamá me abrace, me hubiese gustado, pero me dieron la vida, con eso me alcanza, los perdono, los honro. Hicieron hasta donde pudieron, los bendigo y entonces Dios dice, estás listo para manejar mandamientos sobrenaturales y mandamientos naturales para que te vaya bien.
Hoy perdono, me desato de todo lo malo que mis padres me hayan hecho, y los bendigo. Hoy los honro por la vida que me han dado y declaro que bendición habrá en mi casa, amén y amén.
Mi papá está internado en la clínica, ya en la recta final, y hoy oraba al Señor y dije, Señor, gracias que me has permitido honrarlo. La iglesia lo ha honrado, lo hemos bendecido, te doy gracias, Señor.
Bendecí a tus padres, no importa lo que hayan hecho, lo que haya pasado. Hacé las paces con ellos, con los papás internos que están dentro nuestro. Tal vez alguno se fue, mamá se murió, pero están todavía adentro. Hacé las paces con ellos porque larga vida es la promesa del Señor.
Ahora les voy a hablar a las parejas. Vamos a recuperar a los mejores matrimonios, los vamos a tener en Presencia de Dios. Las mejores familias van a nacer de esta casa. Y te voy a enseñar cómo recuperar tu matrimonio y tu pareja.

Lo segundo, construir. Y esto que te voy a contar me impactó mucho. Lo leí de una psicóloga norteamericana, se llama Shirley Glass. Ella dice que el 60% de los matrimonios en que hubo infidelidad se amaban y se llevaban bien.
Hoy la mitad de los matrimonios se separan o han pasado por infidelidad. Ella dice que descubrió que la gran mayoría de las infidelidades no es porque había un problema de la pareja, sino que la pareja se llevaba bien, pero que no habían sabido construir ventanas y paredes. Ventanas y paredes.

Y me impactó eso y te lo quiero compartir, porque me parece algo extraordinario. ¿Qué quiere decir ventana? La ventana representa la intimidad. Yo tengo que pactar con mi esposa, con mi esposo, sinceridad a rajatabla. Eso quiere decir abrir la ventana y prometernos que nos vamos a decir la verdad con sinceridad siempre, que no nos vamos a esconder nada, porque si no hay ventana, no podemos entrar en el mundo del otro.
¿Qué pasa cuando no hay ventanas? Uno no se abre. El hombre se está matando trabajando todo el día y la mujer se siente sola. El hombre cree que con lo que está haciendo está construyendo su matrimonio hasta que ella se manda a mudar con otro o él se manda a mudar con otra. Y dice, ¿qué pasó, por qué mi pareja está mal? Porque no hay ventana, no hay sinceridad, no hay compartir.

Hablar de nosotros, cómo nos está yendo, qué pensás de la pareja. Cuando una mujer dice, tenemos que hablar de nosotros, los hombres dicen, no, cortala, qué tenemos que hablar. Porque a las mujeres les gusta sermonear también, y eso no es ventana. Ventana es hablar cada día, día por medio, etc., pero tener la comunicación abierta. Ser sinceros. Hablar con claridad lo que nos duele, lo que no nos gusta, lo que nos gusta. Ventana.
Lo segundo es que hay que levantar una pared. ¿Qué quiere decir una pared? Contra los terceros para que no vean nuestras ventanas. Los de afuera son de palo, no tienen que ver nuestra intimidad. Los límites quieren decir que voy a mantener paredes, límites, con mis amigas, con mis amigos. La infidelidad el 90 por ciento es con compañeros del trabajo.

¿Y entonces qué hace uno? Y dice esta autora, hay que poner pared. Por ejemplo, nunca hagas un chateo erótico con un amigo o con una amiga. Nunca fantasees sexualmente con un amigo o con una amiga. ¿Por qué? Porque entonces no tenés pared.
No vayas a hacer algo solo que después te avergonzarías. Dice, por ejemplo, ¿qué pasaría si tu relación con tu amiga o con tu amigo se filmase y la viese tu esposa o tu esposo? ¿Te gustaría? ¿Cuándo estás con ese amigo o con esa amiga, sos distinto que cuando estás con tu esposa o con tu esposo? ¿Sos de contarle más a los de afuera los problemas que los problemas propios de la pareja a tu pareja?

Mucha gente dice que tienen ventanas de intimidad pero no hay puestos muros. No ponen límites para decirle que no a determinadas cosas, a decirle que no al coqueteo, decirle hasta ahí, eso no. Ni de mi parte ni de la parte del otro. Esos límites nos protegen.
¿Qué pasa cuando ese muro en vez de tenerlo para afuera lo ponemos en medio de la pareja? Ya no podemos ver la ventana del otro. Giramos y buscamos una ventana de afuera. Y ahí viene la amante o el amante. El muro ahora está en la pareja. Tenemos una vida secreta, hay algo que no saben, ahora salgo a desayunar con mi amiguita, con mi amiguito. Porque ahora el muro está en el lugar equivocado.
¿Entonces, qué tenemos que hacer? Agarrar el muro y aprender a poner límites. Y mantener las ventanas abiertas para compartir y ser sinceros.

Yo hablé en el canal sobre infidelidad por cuarenta minutos. Y me entraron cientos de mails. Y desperté y dije, ¿qué está pasando con las familias? Satanás se está haciendo un picnic. No alcanza con que pongas ventanas y no tenés pared, porque vas a tener intimidad, pero vas a coquetear, vas a chatear de más, vas a salir a hacer cosas que no hay que hacer. Y no sirve tener pared, poner límite a los demás pero no tener intimidad. Hay parejas que se separan y ella dice, no sé por qué me dejó. No entiendo. Tenías la ventana cerrada. El hombre llora, dice, me abandonó. ¿Por qué? Un ataque del diablo. No, cerraste la ventana, dejaron de compartir. Construir.
Honrar a los padres, construir la pareja. Pactá con tu esposa, con tu esposo. Los novios, pacten sinceridad. Vamos a hablar lo que nos gusta, lo que no nos gusta, los que nos molesta, sin retarnos, sin sermonearnos, sin repetir las cosas. Pero vamos a tener las ventanas de la intimidad, y vamos a poner límites. No al coqueteo, nada secreto que no podamos hacer si nuestra esposa o nuestro esposo se enterasen. Eso se llama construir y lo hace la gente inteligente, porque si querés formar una pareja, formala y construila bien.

Si queremos salvar a la familia, bendecir a la familia, necesitamos poner ventanas, ser sinceros y levantar muros, no hacer nada, imaginarnos que nos están filmando la relación con nuestra amiga, con nuestro amigo, nuestro jefe, nuestro compañero de trabajo. Si ese video lo viésemos en casa, ¿tendría vergüenza, me arrepentiría de algo? Cuidar los muros, mantener las ventanas. Construir.
Guerra espiritual es conquistar el botín. Voy a tomar el botín de mi mente, voy a tomar el botín de la prosperidad, voy a tomar el botín de mi familia, voy a tomar el botín del gozo, voy a tomar todo lo que es mío, lo voy a tomar con la guerra espiritual.

A Jesús lo vienen a buscar para llevarlo a la cruz. Y hay un muchacho tapado con la sábana. Todos huyeron pero este muchacho se quedó un poco más y estaba mirando.
Lo primero que te quiero decir es que hay gente que sigue a Jesús que se viste de manera distinta a como te vestís vos. Algunos se visten raro, pero aman al Señor. Adoran de manera distinta que nosotros, pero aman a Jesús. Oran de manera distinta, tienen hábitos distintos, no piensan como pensamos nosotros, los discípulos, pero también aman al Señor. No critiques al que viste distinto.
Era un joven pero no dice el nombre. El único evangelio que nombra esto es Marcos. Algunos dicen que era Marcos, pero no dice que era Marcos. ¿Por qué no dice el nombre de este muchacho tan raro que está a la madrugada tapado con una sábana, desnudo, siguiendo al Señor?
En primer lugar dice joven. ¿Jesús cómo era? Joven. Acá hay algo común que tienen este joven y el joven Jesús. Jesús murió a los 33 años, murió joven. En segundo lugar, los soldados quisieron apresar a este joven, los mismos soldados que apresaron a Jesús. Hay otra cosa en común. A los dos los veían a buscar los soldados. Lo tercero que tenían en común es que uno tenía una sábana, dice el original, de lino. Y Jesús tenía una túnica de lino, de un hilo. La otra cosa que tienen en común es que a este joven le agarran la sábana y sale huyendo desnudo y Jesús, cuando le sacan la túnica, muere en la cruz desnudo.

Este muchacho está puesto acá para compararlo con Jesús. Eran los dos jóvenes, los dos están en el mismo lugar, a los dos los buscan los soldados romanos, los dos tienen una túnica, a los dos se la sacan. Pero hay una diferencia, que uno fue a la cruz a morir, y el otro se escapó. Eran jóvenes, eran varones, tenían túnica, los buscaban los soldados, quedaron los dos desnudos, uno ahí y el otro en la cruz cuando murió. ¿Pero cuál es la diferencia? El final. En el final uno va y derrama su sangre y el otro no derrama su sangre. Uno muere y el otro vive.
Había una ofrenda que hacían los judíos, se llamaba la ofrenda de la expiación. Nosotros no entendemos el pasaje, pero cualquier judío que lee esto lo entiende. ¿Qué hacían en el día de la expiación? Para perdonar los pecados traían dos cabritas, dos cabras. Echaban suertes, y una de esas cabras la mataban para el perdón de los pecados. Y a la otra cabra la soltaban con vida.
¿Qué simboliza este joven? A vos y a mí. Jesús fue a la cruz a morir por nosotros para que podamos vivir y ser libres, tener victoria y perdón. ¿Sabés quién es este joven? ¿Por qué no tiene nombre? Sos vos y soy yo. A ambos nos quería matar el pecado, pero el Señor fue y derramó la sangre para que yo pueda escapar y ser libre.
¿Cuál es el secreto de la guerra espiritual? Jesús murió por mí y si él murió por mí, soy libre, tengo victoria, tengo perdón, tengo gloria, tengo unción, porque alguien fue para que yo escape, sea libre, tenga victoria, y mi familia sea bendecida.

El secreto que le voy a estampar en la cara al enemigo es que él fue a la cruz y murió por mí. Y porque Jesús murió por mí, ahora estoy con vida, ahora estoy libre por él. Recordale la cruz al enemigo. Cuando veas la deuda, decí, Jesús murió por mí para que este joven pueda huir con vida.
Cuando Jesús murió, José de Arimatea compró una sábana blanca, lo envolvió y lo metió en la tumba. Y este joven también tenía una sábana blanca. Y Jesús estuvo en la tumba y resucitó. Cuando resucitó, se sacó la sábana y la dejó dentro de la tumba para que se la lleven los soldados romanos.

Dejar la sábana simboliza no sólo que Jesús murió por mí, sino que Jesús resucitó y dejó la sábana. Quiere decir resucitó. Y cuando a este joven le sacaron la sábana simboliza que también vamos a resucitar, que vamos a tener vida y vida eterna.
¿Las sábanas qué representan? Representan lo humano, lo que compramos, lo que hoy tenemos. Tu vida va a quedar aquí en la tierra. No nos vamos a llevar nada. Eso es la sábana. Hoy la sábana nos envuelve un poco. Representa las finanzas, representa la casa, representa lo que nos cubre. Eso va a quedar acá porque nos vamos a ir con Cristo para la vida eterna. Y un día vamos a dejar todo nosotros también y la promesa de los hijos de Dios es que tenemos vida y vida eterna.
Jesús murió por mí y porque él murió por mí yo ahora tengo vida y cuando parta, vida eterna también. Ese es el secreto de tu victoria.
Jesús murió por mí. Y cuando la sábana quede acá, vamos para siempre con él. Ese es el secreto. Pegale con eso al diablo. Jesús murió por mí y resucitó. Yo tengo vida.

Honro a mis padres, hago las paces con ellos, construiré a mi pareja con sinceridad y con límites. Voy a recordar el secreto de la guerra espiritual, él murió y yo tengo vida.Si este Mensaje te ha ayudado, envianos tus comentarios haciendo click aqui y compartilo en las Redes Sociales haciendo click debajo

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