: BERNARDO STAMATEAS NOS ESCRIBIO : La fe funciona para el ya y para el proceso‏

Te enviamos nuestro Mensaje de Éxito del día 2/8/2012
La Fe funciona para el Ya y para el Proceso
por Bernardo Stamateas

I Samuel 11: 1-3 Najás el amonita subió contra Jabés de Galaad y la sitió. Los habitantes de la ciudad le dijeron: –Haz un pacto con nosotros, y seremos tus siervos. –Haré un pacto con ustedes –contestó Najás el amonita–, pero con una condición: que les saque a cada uno de ustedes el ojo derecho. Así dejaré en desgracia a todo Israel. –Danos siete días para que podamos enviar mensajeros por todo el territorio de Israel –respondieron los ancianos de Jabés–. Si no hay quien nos libre de ustedes, nos rendiremos.

Najás quiere decir serpiente. Todo lo que tenemos que usar es la fe. Pablo dijo, he peleado la buena batalla, he guardado la fe, porque lo que está en juego es la fe. Las batallas tienen el nombre de lo que está en juego. En la batalla de Afganistán estaba en juego Afganistán, en la batalla de Vietnam estaba en juego Vietnam. Y en la batalla de la vida cristiana está en juego la fe. Y tenemos que aprender a usar la fe. Anoté cinco ideas sobre la fe.
La fe siempre funciona en dos niveles. ¿Cuántos tenemos un problema que resolver? ¿Alguna enfermedad que sanar, alguna deuda que pagar? ¿Algún problema familiar, con los hijos, con los padres, etc.? Vamos a usar la fe. La fe funciona en dos niveles. Dos niveles.
Primero, la fe funciona para el ya y para el proceso. Vas a usar la fe y Dios te va a dar un milagro ya, instantáneamente. De un minuto al otro, la deuda va a estar cancelada. De un minuto al otro, la enfermedad se va a haber ido. De un minuto al otro, te van a dar el aumento, porque la fe funciona para el ya, para lo instantáneo, para lo de repente. Y te quiero decir que en el 2012, vamos a ver milagros ya, milagros en un minuto, ciegos ver, paralíticos caminar, muertos resucitar, deudas canceladas y va a ser en menos de un minuto porque la fe funciona con el ya.
Pero también funciona con el proceso. Hay cosas que van a tardar, que tardan un año, que tardan cinco. Hay gente que quiere todo ya. Y hay milagros que Dios nos da ya, pero hay otros que nos los va a dar en el proceso del tiempo.
A un hombre se le hundió la fábrica, se le quemó todo, pero dijo, me volveré a levantar porque tenía fe para el proceso. Tenés que usar fe para lo instantáneo pero también fe para el proceso, para que si tarda un año, tarda dos, tarda tres, uses la fe porque tené la seguridad que Dios te lo va a dar.
Un golpe de agua cae sobre la roca número 1000, pero no fue el 1000 el que partió la roca, fueron las 1000 gotas de agua. Entonces, tenés que saber que hay cosas que van a ser ya, rápidas, instantáneas, maravillosas y otras que van a llevar tiempo, pero lo vamos a lograr también. Ya y proceso.
La segunda cosa, la fe sirve para salir del problema y para aguantar el problema. A veces la fe Dios te la va a poner para que salgas de la deuda, para que salgas de la enfermedad, para que salgas de la dificultad. Vas a salir de eso que te estaba atormentando.
Pero cuántas veces nos ha pasado que hemos orado y el problema no salió.  Porque eso es la fe para aguantar el problema, para que respires más que el problema. Por eso, si no viste la solución y alguien te dice, ah, ¿qué pasa que Dios no te responde y todavía estás aguantando este problema tantos años? Le tenés que enseñar esto, hay fe que al momento te saca del problema y hay fe que no te saca el problema, pero te da la fortaleza, la fuerza y la capacidad para aguantar lo que sea necesario y ver la victoria tarde o temprano.
José le interpreta el sueño a Faraón y Faraón lo mete como ministro de economía de Egipto. Eso fue ya, fue fe de un minuto. Lo sacó de la cárcel y lo metió en Egipto. Pero José también tuvo que aguantar trece años de problema. O sea que la fe te va a ayudar de momentos a salir de ciertos problemas y a veces la fe te va a ayudar a aguantar los problemas más que el problema, para que veas la victoria. Ya y proceso. Salir y aguantar.
Quiero que ensanches tu visión de fe. Porque alguna gente piensa que fe es que venga ya  y no que sea para el proceso también. Hay gente que cree que la fe es para sacarte del problema, pero no ve que también la fe es para que aguantes. Acá hay gente que hace años que están aguantando problema y no se han suicidado, porque la fe de Dios es tu fortaleza.
Tercero, la fe personal y la fe de otros. A veces la fe la vas a usar y te vas a traer una bendición. El Señor le decía, ¿qué quieres que te haga? Quiero ver. ¿Crees? Creo Señor. El ciego recibía. Eso es fe personal.
Pero a veces no vas a usar la fe personal, porque no vas a tener fe, porque estás débil, porque estás mal. Ahí la fe va a ser la fe que los demás te van a impartir. A veces necesitamos tener fe y si no tenemos fe, vamos a usar la fe de los demás.
Por eso, cuando venís acá y alguien te saluda y te dice, te va a ir bien, vas a prosperar, no digas, gracias, qué lindo deseo. Te está tirando fe. Lo que tenés que hacer es agarrar esa fe, porque esa es la fe de la gente. Acá no sólo nos saludamos, nos ministramos fe. Y cuando alguien te dice, este año te va a ir bien, vas a lograr los sueños, te están tirando fe y esa fe te va a traer milagros grandes y extraordinarios.
Cuatro amigos llevaban a un paralítico. El paralítico no tenía fe, pero los amigos tenían fe. Hicieron un agujero en la casa, lo bajaron y al ver Jesús la fe de los cuatro. Lo sanó. Hoy probablemente haya gente que tenga fe personal y haya gente que no tenga fe. Pastor, ya no tengo fe, no creo más nada. Tranquilo, cuando termine la reunión y te salude alguien y te diga, lo vas a lograr, vamos que Dios está contigo, esa fe que te están transmitiendo la vas a usar para tu próximo milagro. Es el poder de la fe. Ya y proceso. Salir del problema y aguantar el problema. Fe personal y fe de otros.
Cuarto, fe para una cosa y fe para otra cosa. ¿Cuántos le hemos pedido a Dios algo y Dios nos lo dio? Tuviste fe para eso y Dios te lo dio. Dice, deléitate en el Señor y él te dará las peticiones de tu corazón. Vas a usar la fe para pedirle una cosa a Dios y Dios te las va a dar. ¿Pero cuántos le pedimos algo a Dios y Dios no nos lo dio? ¿Por qué? Porque a veces la fe te da lo que querés y a veces la fe te da otra cosa que no pediste.
Alguien puede estar enfermo y dice, Señor, sáname. Y Dios no te ha sanado. Pero Dios ha restaurado tu relación con tus hijos. Te dio otra cosa que en el corazón de Dios estaba primero en su agenda.
Pedí fuerzas y Dios me dio dificultades para hacerme fuerte. Pedí sabiduría y Dios me dio problemas para resolver. Pedí prosperidad y Dios me dio un cerebro para trabajar. Pedí coraje y Dios me dio obstáculos para superar. Pedí amor y Dios me dio personas para ayudar. Pedí favores y Dios me dio oportunidades. No recibí nada de lo que pedí, pero recibí todo lo que necesitaba.
Si estás pidiendo algo a Dios y Dios te lo da, lo celebrás con todo tu corazón. Y si le estás pidiendo a Dios y no te lo dio, mirá alrededor porque es que Dios te está dando otra cosa que tenés que aprender a celebrar.
Fe para esperar y fe para pelear. A veces la fe te va a hacer esperar, descansar. A veces la fe te da sueño, te trae sueño. Pedro estaba en la cárcel, lo estaban por matar. ¿Y saben qué hizo la fe de Pedro? Lo hizo dormir. Preparate para dormir. Vas a dormir la siesta, vas a dormir como un bebé a la noche, a pesar de los cien miles de dólares que debés. Y la gente te va a decir, ¿cómo puede ser que con los líos que tenés estés descansando? Le vas a decir, me enseñaron que la fe te hace relajarte, te hace dormir, te hace descansar. David decía, en ti espera mi alma, en ti descansa, en el Dios de mi salvación. La fe te relaja. Tenés el mismo drama que antes, pero ahora no te molesta.
La fe me relaja. Hay gente en la Biblia que tenía grandes problemas y no hicieron nada. Pero a veces la fe te va a hacer pelear, te va a adrenalizar. Había una mujer que tenía cáncer en la vagina, doce años y ella dijo, si toco a Jesús voy a ser sana. Y literalmente se abrió paso en la multitud. Hay días que la fe te hace dormir y hay días que la fe te va a hacer levantar y entrar a patear puertas, correr gente, golpear, llamar. ¿Qué pasa que no tenés fe? Le tenés que enseñar, a veces la fe te hace descansar y a veces la fe te hace patear, pelear, abrir paso y seguir adelante hasta tocar al maestro.
Fe ya pero también fe para el proceso. Porque hay cosas que tardan tiempo. Querés tener un hijo, no te lo puede dar Dios ya. Tenés que esperar los nueves meses.
Fe para salir del problema. ¿Cuántos hemos salido de problemas con la mano del Señor? Pero también fe para aguantar. Fe personal, usar nuestra fe. Esto lo entendí hoy. El Señor me dijo, Bernardo, muchas cosas que lograste fue por tu fe y otras fue por la fe de Presencia de Dios. Cuando alguien te escribe, te saluda, te abraza, te dice, vamos, bendiciones. Me mandaron no sé cuántos feliz cumpleaños, Dios está con vos. Antes lo leía, decía, un lindo deseo. Ahora digo, me están tirando fe. Con toda esta fe de las cuatrocientas personas voy a hacer algo en el nombre del Señor. Preparate porque hoy alguien te va a saludar y te va a echar fe para que lo logres.
Fe para una cosa, ¿cuántos hemos pedido a Dios algo y nos lo ha dado? Y fe para recibir otra cosa y celebrarlo también. Fe para esperar y descansar y fe para pelear.
Fe que impacta. ¿Cuántos hemos visto un milagro impactante? Vamos a ver cosas impactantes. Vamos a ver a la gente ciega ver, vamos a ver a los paralíticos levantarse. Ya lo hemos visto, pero lo vamos a ver en cantidades. Vamos a escuchar los ruidos de los huesos acomodarse en medio de la reunión. Vamos a ver cosas impactantes, porque la fe te hace impactar.
Pero a veces la fe no te impacta, la fe a veces es normal. Alguien te va a llamar y te dice, hablé con mi jefe en el trabajo y dice que vayas porque te van a contratar. Y vos, aleluya. Parece que no es fe, pero eso también es fe. Es Dios actuando anónimamente. No te cierres a ver, quiero ver 40 paralíticos bailar, porque eso está muy bien, pero también estate atento porque Dios va a obrar de manera natural, de manera normal. Alguien te va a llamar, te va a dar el trabajo, la viejita te va dejar la casa porque la cuidaste, la tía te va a regalar los 500.000 euros que tiene guardados y que no sabe qué hacer. Y vas a decir, ¿qué pasó? Eso es la fe de manera normal.
Por eso todo lo que se nos presente, hagámoslo con fe. Todos los obstáculos los voy a enfrentar con fe. Cuando enfrentás con fe el obstáculo, tenés ganas de superarlo.
Fuimos a hacer un trámite porque tenía que renovar la matrícula de psicólogo. El gobierno pide que toda la gente de la salud renueve la matrícula y fuimos  con Guillermo. Bueno, tiene que traer este otro trámite. Digo, no, vámonos. Tiene que ir acá, después volver, firmar acá y Guillermo me dice, no, vamos para acá. Fuimos al otro lugar, nos pegaron el sello. Ya era tarde, había que ir al canal, teníamos que volver, no sé qué otra cosa nos pidieron y me decía, dale, vamos, vamos, hasta que al final sacamos la cédula y nos fuimos para el canal.
Y el Señor me dijo algo que te diga, va a haber obstáculos, va a haber trámites delante de vos, pero no te vas a bajonear, el calor no te va a afectar, vas a usar la fe para sortear los obstáculos y decir, estos problemas a mí no me van a deprimir, a mí me motivan, a mí me entusiasman. Antes te deprimía, ahora ese mismo obstáculo con la fe, te motiva para lograrlo.
¿Cuántos días estuvo Jesús en la tumba? Tres días. ¿Y la tumba estaba tapada con qué? Con una piedra. Y vino un ángel del Señor, vinieron los ángeles y al tercer día la piedra se movió. Y el ángel estaba sentado sobre la piedra. Y cuando vienen los apóstoles, vienen todos, ven un ángel sentado en la piedra.
¿Ahora por qué el ángel no movió la piedra y se fue? ¿Por qué se quedó sentado sobre la piedra? ¿Qué simboliza eso? Que todas las piedras que han puesto en tu tumba, que han puesto en tus finanzas, que han puesto en tu salud, para que no salga tu salud, no salgan tus finanzas, los ángeles de Dios la van a mover y vas a terminar sentado arriba de la misma piedra que te estaba taponeando. Te vas a sentar en la deuda, te vas a sentar en la enfermedad y la gente te va a ver descansando. Aquello que era tu obstáculo va a ser tu trofeo de guerra.
Fe es la certeza, la seguridad que Dios te ha prometido algo, que Dios te va a respaldar, porque vamos a ver milagros instantáneos, de repente, de golpe. Acá hay gente que va a cancelar deudas en un minuto, gente que se le va a ir el cáncer en 10 segundos, gente que se le va a ir todo diagnóstico y pronóstico en un segundo, gente que va a venir para acá, va a estar adorando, va a levantar la mano y la artritis, la artrosis, el reuma, todo se va.
Y hay gente acá que va a recibir su milagro en el proceso. Van a pasar los meses, la gente te va a decir, ¿qué pasa? No importa, tengo fe. Si Dios no me lo da ya, es porque Dios quiere que siga, que siga. Vas a salir de problemas de golpe, de repente, y a veces no vamos a salir de problemas, vamos a estar en los problemas pero vamos a ser más fuertes que todos los problemas.
Vamos a tener fe personal para lograr cosas grandes y, de a momentos, vamos a juntar fe de otros para lograr cosas extraordinarias. Vamos a tener fe para pedir algo y Dios nos lo va a dar, y vamos a tener fe para pedir algo y recibir otra cosa. Saber que está en la agenda del Señor. Vamos a tener fe para descansar. Hoy algunos van a ir a la casa y van a roncar. Mañana yo te profetizo que te vas a levantar a las 2 de la tarde y te vas a levantar y vas a decir, ¿qué pasó? Y te van a decir, viejo, vieja, tenemos que pagar la deuda. Ah, por eso dormí tanto. Dios me dio fe para relajarme.
Pero Dios te va a dar fe, fe para pelear, fe para salir a golpear puertas, para decirle a la gente ábranse paso. ¿Quién se cree que es el que te dijo que no? ¿Quién se cree que es el infierno para sacarte el ojo derecho? Te vas a abrir paso como la mujer del flujo de sangre y vas a lograrlo. Vamos a ver fe impactante, milagros impresionantes que se nos va a poner piel de gallina y vamos a ver milagros extraordinarios que, sí, me llamaron y me contrataron, no sé, alguien ahí me agarró y me dio y me canceló la deuda. Qué loco. Parece normal, pero es la mano del Señor.
Isaías 1:24 dice, me desquitaré de mis adversarios. Dios dice, me desquitaré de mis adversarios. Cuando el infierno se te levante, decile, diablo, 124 de Isaías, 1:24, me desquitaré de mis adversarios. Pero en el original dice, ah, me desquitaré de mis adversarios. Ah, dice en el original hebreo. Ah quiere decir ja, ja, ja, es una risa como maléfica. Cuando Isaías está escribiendo esto, escucha a Dios que dice, así te le vas a reír al diablo en la cara cuando te diga, no vas a lograrlo, no vas a avanzar, no vas a salir de los vicios, no vas a casarte nunca, nadie te va a querer, no vas a tener tu casa, le vas a decir, Isaías 124, ja, ja, ja, y te le vas a reír en la cara en el nombre del Señor.
Y en esta historia terrible había un señor llamado serpiente y fue al pueblo de Israel y les dijo, muchachos están perdidos. Entréguense. El pueblo de Israel se juntó y dijeron, sí, ya estamos perdidos, vamos a entregarnos, para que no nos maten. Y dice la historia que fueron y le dijeron, Najás, serpiente, nos entregamos. No nos maten. Y serpiente les dijo, Ok, pero les voy a sacar el ojo derecho a todos.
¿Sabés por qué el ojo derecho? Porque ellos eran arqueros. Y el ojo derecho lo usaban para tirar el arco y la flecha. Satanás te quiere sacar el ojo de la guerra. Satanás quiere que no uses más el arco y la flecha. Satanás no quiere que tires la lanza. Satanás quiere sacarte el ojo de la visión, el ojo de la batalla, el ojo de la guerra.
Imaginate, les sacaban el globo ocular completo, imaginate un pueblo sin ojo. Hoy hay mucha gente que el enemigo le ha sacado la visión, le ha sacado los sueños. El enemigo le dijo, tenés que entregarte, ya te vencí. Pero cuando llegó esa noticia y se estaban por entregar, apareció un hombre y un profeta, Saúl y Samuel y se juntaron y les dijeron, nos van a sacar los ojos.
¿Y saben qué hicieron? El profeta y el rey agarraron dos bueyes y los mataron, los cortaron en pedazos. Y le mandaron un pedacito a cada uno de Israel con una nota que decía, esto es lo que les va a pasar a todos si hoy se entregan, vas a quedar hecho pedacitos. Y cuando la gente vio los pedacitos de bueyes se despertaron y se juntaron 330.000.
Yo te digo algo, no te vas a entregar, porque hay 330.000 personas de fe que van a pelear la buena batalla de la fe. Se juntaron los 330.000. Los mismos que iban a entregar los ojos ahora estaban usando la fe. Porque si te movés sin fe vas a moverte en temor y en temor vas a perder la visión y vas a dejar de ir a la guerra.
Pero se juntaron los 330.000 y el profeta y el rey les dijeron, muchachos, Dios está con nosotros. Agarraron a uno y le dijeron, andá a decirles que mañana, cuando haga mucho, mucho calor, nos vamos a entregar. Fue a serpiente y le dijo, mañana nos entregamos, cuando haga mucho calor, nos vamos a entregar. Y serpiente celebraba, ya está, son nuestros, pero había una estrategia.
A la noche se armaron tres escuadrones. Dios te va a meter en un escuadrón de la fe, a la hora que el enemigo no espera, porque la fe te va a dar la hora, te va a dar la fuerza, te va a dar el equipo, te va a dar los amigos. Y se juntaron y  cuando entraron, hicieron una masacre sobre serpiente.
Preparate para destruir a la serpiente antigua. No sólo no te van a sacar el ojo, te vas a unir con 330.000 de Presencia de Dios y vamos a ir juntos este año, vamos a unir la fe, vamos a sumar la fe, vamos a unir la visión.
Acá no venimos a pelear, no venimos a chusmear, venimos a potenciar la fe y la vamos a unir y vamos decir, no sólo no nos van a sacar el ojo, vamos a tomar todo lo que nos han quitado. El pueblo de Dios entró y Dios los bendijo.

Yo te profetizo que en este 2012 todo lo que serpiente nos quitó lo vamos a recuperar a través de la fe. Amén, amén y amén.

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